Sí, parece el título de una comedia absurda. Pero si te contamos que el embalaje costó más que la propia obra… probablemente empieces a entender el drama. Esta es otra historia que llegó recientemente a EnviArte, y que compartimos contigo para que no caigas en el mismo agujero negro de errores logísticos.
Spoiler: lo barato salió carísimo.
Todo empezó con un cuadro “listo para enviar”
Hace unos meses, un artista emergente de Barcelona vendió su primera obra grande a una galería en Nueva York. Hasta ahí, todo perfecto: la obra era buena, la galería prometía proyección, y el comprador final ya estaba interesado.
El artista, emocionado y con algo de prisa, embaló él mismo la obra. Dijo tener experiencia —“he enviado cosas por FedEx antes”— y la metió en una caja de cartón doble reforzado. Le puso papel burbuja, cinta americana, una oración y allá fue.
Nadie pidió ayuda profesional.
La obra cruzó el Atlántico. Llegó. Fue entregada. Todo parecía un éxito… hasta que la galería abrió la caja.
Houston, tenemos un problema
La humedad del vuelo, combinada con la falta de protección adecuada, deformó ligeramente el lienzo. El cartón se había hundido en un lateral, marcando una zona de la obra. No era dramático, pero sí visible.
Y lo peor: el comprador final, al ver el estado, retiró su interés.
La galería intentó restaurarla, pero no se trataba de una obra de museo con presupuesto de conservación, sino de una pieza contemporánea cuyo valor radicaba justamente en su estado original y su frescura. Resultado: venta caída, reputación golpeada, y artista devastado.
Aquí fue cuando nos contactaron.
¿Y el coste del embalaje?
Este es el dato que hace que esta historia se haya ganado su título: el coste de reembalaje profesional posterior, la devolución, la restauración fallida y los honorarios de la galería sumaron más de 3 veces el valor original de la obra.
En números reales:
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Precio de la obra: 2.000 €
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Costes tras el desastre: más de 6.500 €
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Culpable: un cartón y una cinta mal elegidos.
El error de fondo: pensar que “embalar” es lo mismo que “proteger”
Uno de los errores más comunes que vemos en EnviArte es asumir que embalar una obra de arte es como embalar una tele o una cafetera. Y no. Nada que ver.
El arte necesita embalajes profesionales y hechos a medida, diseñados según su técnica, soporte, dimensiones, destino, condiciones climáticas y manipulación en aduanas. Lo que para un paquete comercial puede ser suficiente, para una obra de arte es una ruleta rusa.
Y ojo: no basta con embalar bien, también hay que documentar bien y prever qué puede ocurrir si algo no va según lo planeado.
👉 Si te interesa conocer más sobre innovación en embalajes artísticos, te recomendamos leer nuestro artículo sobre nuevos materiales y soluciones de embalaje para arte contemporáneo.
¿Qué habría hecho EnviArte?
Aquí va la solución que habríamos aplicado nosotros (y que aplicamos cada semana en envíos similares):
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Evaluación previa de la obra: técnica, soporte, fragilidad y requisitos aduaneros.
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Crate (caja de madera a medida) fabricada por nuestro equipo, cumpliendo con la normativa ISPM 15, preparada para evitar daños por humedad, golpes o vibraciones.
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Protección interna adaptada, con espumas técnicas y materiales neutros que garantizan estabilidad y conservación.
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Documentación internacional completa: packing list, factura comercial, declaración de autor vivo, HS code, certificado de origen si aplica.
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Seguro especializado para obras de arte, que cubre transporte, almacenamiento y manipulación.
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Seguimiento del envío, en contacto con aduanas y agentes locales para actuar rápido si surge cualquier incidencia.
👉 Descubre más sobre cómo preparamos embalajes especiales para obras frágiles o de gran formato.
La moraleja: lo que no ves, cuesta más de lo que crees
En logística artística, el problema no siempre es lo que se rompe. A veces, el daño está en lo que no se ve: en el comprador que nunca más te vuelve a llamar, en la galería que te quita de su agenda, en la oportunidad perdida de exposición en una feria internacional porque “no llegó a tiempo”.
Enviarte una obra no es una gestión secundaria: es parte de la experiencia artística que estás vendiendo.
Mini checklist EnviArte para envíos bien hechos
Guárdala como si fuera una receta mágica:
✔ Evalúa profesionalmente el tipo de obra.
✔ Elige embalaje específico (nunca genérico).
✔ Usa una crate con normativa ISPM 15 si es internacional.
✔ Documenta cada paso: invoice, HS code, declaración de autor vivo.
✔ Contrata seguro especializado.
✔ Prepara plan B si hay retención o daños.
✔ Informa al destinatario de cómo recibirá la obra y qué hacer si algo falla.
EnviArte: no vendemos cajas, protegemos tu arte
En EnviArte nos tomamos cada envío como una colaboración artística. Porque entendemos que cuando una obra viaja, viaja tu nombre, tu reputación, tu futuro.
¿Tienes una exposición fuera del país? ¿Una venta internacional? ¿Un coleccionista que espera tu obra en Miami, Berlín o Tokio?
Escríbenos antes de que esa caja se cierre.
Porque lo más caro no es el material. Lo más caro es la improvisación.
¿Quieres que revisemos tu próximo envío?
Estamos aquí para eso. Porque cuando el arte viaja bien, todo fluye.
















